El amor por los caballos
La equitación ha llegado a considerarse como un arte, ya que encierra un encanto, una belleza de fuerza y destreza entre caballo y jinete; pero para lograr esto debe pasar mucho tiempo, horas y horas de entrenamiento y disciplina. La relación que existe entre ambos es única, se complementan, se comunican, son uno mismo, conocen a la perfección los movimientos del uno para con el otro. Luego se concentran, recorren la pista, miden espacios, saltan los obstáculos y cuando llegan a sus objetivos saborean de igual manera el triunfo. Ser jinete y amar a los caballos se lleva en el corazón, es tener respeto por ellos cuando se adquiere el compromiso por criarlos y cuidarlos, para después estar orgullosos al verlos lucirse en una exposición, en una competencia o en una simple cabalgata mostrando toda su majestuosidad, provocando un cúmulo de emociones que hace que palpite más rápido el corazón y se llegue a perder el aliento. Los caballos son amigos, cómplices y hasta confide...