¿Quién es Sebastian Rodríguez Robles?

Sebastian Rodríguez Robles, abogado de profesión, jinete ecuestre, corredor de maratones y amante de los caballos, comparte su experiencia de cómo gracias a la disciplina y constancia ha logrado llegar a sus metas y encontrarse con sus grandes pasiones, a poco más de tres décadas de vida.

Me considero un hombre de convicciones, un profesional del derecho que se sustenta en bases como la discreción, la confianza, la verdad y la disciplina; mismas que me han ayudado a crecer en todos sentidos.  

Para mí la familia juega un papel determinante, en mi caso fui muy afortunado por la que me tocó, mis padres me inculcaron valores que día con día me impulsan a ser una mejor persona, un buen hijo, hermano, esposo y padre. Mis recuerdos de infancia son precisamente conviviendo con ellos. Mi papá nos llevaba a montar los fines de semana al club hípico francés, pues él era muy deportista y le gustaba la equitación, además de inculcarnos con esta actividad el hábito de la disciplina. 

Cursé la preparatoria en el Instituto Tecnológico de Monterrey, donde también inicié el primer semestre de derecho, pero decidí irme a la Universidad Iberoamericana, pues siempre quise estudiar ahí. Recuerdo a dos profesores que me marcaron por su manera tan concisa de exponer sus clases y su grado de conocimiento, el maestro Alanís y la doctora Loretta Ortiz. Soy el único abogado en mi familia y la inquietud surgió porque mi papá era muy amigo de Arsenio Farell Cubillas, un exitoso profesional del derecho, al cual yo admiraba y a quien hasta la fecha lo veo como mi mentor en la parte jurídica. 

Desde que inicié la carrera estaba ávido por entrar en acción en el área legal, creo que todos pensamos así, pero pronto nos damos cuenta de que debemos tener paciencia, pues lo primero es aprender la teoría. Curiosamente, antes de estar en la universidad, leía libros de derecho porque me llamaban la atención y lógicamente no los comprendía, los encontraba poco legibles por su estructura y lenguaje; así me di cuenta de que una de las cosas que te enseña el derecho es a comunicarte bien y ser preciso en lo que se dice, en la vida en general, pero sobre todo con los clientes. 

Tuve la oportunidad de trabajar desde muy joven, pues el reto era pagar mis gastos para seguir practicando la equitación, entonces inicié una pequeña empresa comercializando carne empaquetada, y afortunadamente me fue muy bien. Después del séptimo semestre empecé a buscar un trabajo relacionado con mi área y logré entrar a GE Capital, donde brindé asesoría legal a los clientes de esa empresa. 

Tiempo después, a punto de terminar la universidad, Santiago Creel Ríos Garza, mi amigo de muchos años, y yo decidimos hacer mancuerna para trabajar por nuestra cuenta, hasta que en 2015 logramos consolidar el despacho de Creel Rodríguez y abogados, enfocado al derecho fiscal y administrativo, con el objetivo de proporcionarle al cliente soluciones integrales para asuntos complejos y de gran impacto, brindándole confianza y honestidad al orientarlo en la toma de decisiones.

Ya para entonces había cursado la maestría en Derecho de la Empresa, en la Universidad Panamericana. Posteriormente y con la finalidad de mantenerme siempre actualizado busqué afiliarme a la Barra Mexicana Colegio de Abogados.

A lo largo de estos años me he enfrentado, como todos, a momentos difíciles y claves en la vida siempre con la mejor actitud, aunque todo se vea en contra. Uno de los retos más grandes ha sido el de decidir entre ser un servidor público en otro estado o atender un tema familiar que me requería por completo, la salud de mi madre y sin dudarlo opté por lo segundo, ser solidario y estar con los seres que amo, pues como lo mencioné anteriormente la familia es lo más importante.

Y precisamente una actividad que me permite olvidarme de los problemas, pues requiere de un alto grado de concentración, es la equitación, que junto con el derecho y correr maratones, es una de mis grandes pasiones.

La relación con el caballo es de unidad pues somos un binomio, he tenido que probar a muchos, para saber con cual me identifico y tengo mejor comunicación, pues esta es única. Este amor por los equinos me ha llevado a dedicarme también a la crianza, siempre asesorado por los expertos. Creo que he seguido mi sino pues Felipe significa el que ama y habla con los caballos.

Recuerdo a Uldina y a Rocco, una yegua y un caballo que me hicieron ganador. Actualmente monto tres, Belga DuThot, Zanvango y Carlíne D´Eem, con los cuales compito representando a nivel nacional al club hípico de SEDENA y a nivel internacional a México. He tenido la satisfacción de obtener varios primeros lugares y poner en alto el nombre de mi país. 

Mi gusto por correr me lleva a enfrentarme y lograr un nuevo reto, el de participar en un maratón con la idea de poder terminarlo, así junto con mi amigo Santiago Creel iniciamos un arduo entrenamiento. El primero fue en Chicago y nos fue muy bien ya que cumplimos con el objetivo. Luego vinieron otros: Miami, Las Vegas y Nueva York. Este deporte no solo es de resistencia sino también de estrategia, muy similar a la vida misma y me gustaría que mis hijos también tuvieran esa experiencia, y al igual que mi padre lo hiciera conmigo transmitirles valores a través de las disciplinas que practico, pues lo más satisfactorio es cerrar círculos y llegar a las metas. 

     




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